Reproduzco esta carta abierta de un sacerdote que, bajo mi punto de vista, es de manual. Su profundidad y carga moral la suscribo sin complejo alguno. Pienso que una cosa es que la Iglesia sea objeto de crítica, sobre todo en lo referente a la jerarquía, sus frecuentes excesos verbales y la presencia en su seno de sectores "ultras" que poco o nada tienen que ver con un verdadero Espíritu Cristiano, y otra muy diferente es siquiera poner en duda la valiosa obra social y educativa de la Iglesia, más si cabe en los tiempos que actualmente vivimos. Creo de justicia reproducir esta carta que se revela ante tanto ataque enfermizo.
Por don Melitón Bruque García, cura de una parroquia de Linares.
- La hartura de un cura de cuerpo entero -
Ya estoy harto de slogans y de frases hechas: que si los anillos del
papa, que si las riquezas del Vaticano, que si el dinero de la venida
del papa en las JMJ… simplemente hablo de la iglesia a la que
pertenezco, de esa iglesia que me he ido encontrando en los 39 años
que llevo de sacerdote y todavía no he encontrado una de esas de las
que todos hablan en la que se den esas características de riqueza que
todos critican, sino que por el contrario, en todas partes me he
encontrado con lo mismo: una comunidad pobre, solidaria, fraterna, que
camina al lado de los pobres y necesitados, que intenta hacer
fraternidad y que entrega el 50 o el 60 % de lo que recoge a obras de
caridad… y encima te encuentras con esto. Voy a entregar los papeles de la declaración de la renta para pagar
mis impuestos, como todo ciudadano, y en la puerta de Hacienda me
encuentro con un tipo que repartía papeles invitando a que la gente no
pusiera la “X” en la casilla de la iglesia; cuando salí, después de
haber leído el panfleto, le dije que por qué no se venía a la puerta
de mi parroquia y a los pobres que tengo todos los días en la puerta o
a los que se encuentran todas las noches en la puerta de la parroquia
de S. Agustín les dé otro panfleto diciéndoles dónde tienen que ir
para comer o dormir; toda su respuesta fue llamarme
“facha de derechas”.
El lunes pasado, día 7 de noviembre, hablando del cara a cara de los
dos candidatos a la presidencia, se desató la discusión en el grupo
donde me encontraba con dos maestros, una liberada sindical y una
funcionaria de la Seguridad Social. Salió al baile la iglesia –como
siempre- y, según los contertulios, parece ser que es el obstáculo
mayor para el progreso de España; alguien soltó una frase que me dolió
muchísimo: “La iglesia es la sanguijuela más grande que tiene España”
y a partir de ahí, se dispararon en una serie de barbaridades, de
calumnias y mentiras que solo un resentido social y un descerebrado
puede dar cabida en su cabeza. Yo quisiera saber qué dicen de los
550.000 € que se han gastado en la pendejada del cara a cara de anoche
o de los 20.000 € diarios que se está gastando algún candidato en
viajes para
la campaña de la mentira que nos están haciendo, pero de eso no se dice nada.
Por supuesto, ninguno apoyaba con su “X” a la iglesia; tampoco se
sentían miembros de ella, a pesar de estar bautizados y, casados todos
en ella. Escupían vinagre contra la iglesia y contra todos los
católicos; todos sostenían que debían romperse todos los acuerdos que
tiene el Estado con la iglesia y, aplaudían la propuesta de uno de los
partidos actuales de que a la iglesia católica se le retire el
“privilegio” de la exención del IBI ((impuesto sobre bienes inmuebles)
Alguno decía que no solo se le debe obligar a que pague, sino que
había que retirarle la propiedad y emplearla en espacios para los
pobres, pues –decía- “No se puede permitir que en un momento de crisis
como el que vivimos haya 3 monjas en caserones en los que podrían
vivir tranquilamente 10 familias.
El pago del IBI
¡¡ Y que haya que callarse y no puedas decir la verdad!! ¡¡¡Pues no,
no me voy a callar!!!
Mira por donde cae en mis manos la respuesta de otro sacerdote a una
situación exactamente igual a lo que yo estoy exponiendo y con toda
valentía responde. Me va a permitir el P. Jorge, párroco de la
parroquia de “Tres Olivos” (Madrid) que utilice su respuesta,
actualizándola con los datos de nuestra parroquia, porque creo que es
necesario que la gente lo sepa.
El “IBI” es el impuesto que se carga sobre bienes inmuebles: la
iglesia tiene los templos, catedrales, hospitales, colegios… centros
de servicio público que tiene como asociación pública de servicio, que
es así como está considerada, pues ahora piden que pague impuestos por
todo eso.
Es importante que sepamos
La exención del IBI (impuesto sobre bienes inmuebles) no es, en
absoluto un privilegio especial que se le concede a la iglesia
católica, sino que por ley, están exentos de IBI:
- Todos los Servicios públicos (Defensa, Seguridad, Educación, Salud y
Servicios penitenciarios).
- Los inmuebles destinados a usos religiosos por aplicación de
Convenios con la Santa Sede, con la Federación de Entidades Religiosas
Evangélicas, con la Federación de Comunidades Israelitas y con la
Comisión Islámica
- Los inmuebles pertenecientes a gobiernos extranjeros o que les sea
de aplicación la exención por convenios internacionales.
- Los edificios y terrenos pertenecientes a Cruz Roja.
- Los terrenos ocupados por las líneas de ferrocarriles y los
edificios enclavados en los mismos
terrenos.
- Colegios concertados.
- Los edificios pertenecientes al patrimonio histórico-artístico.
- Los inmuebles pertenecientes a entidades sin fines lucrativos.
Y no digamos ya, sobre las ventajas fiscales de las que gozan partidos
políticos y sindicatos: No tienen que declarar lo ingresado por
cuotas, por las subvenciones ni las donaciones que reciben, ni por los
rendimientos de sus actividades económicas, ni los rendimientos
procedentes de las rentas de su patrimonio.
Sin embargo, ya ven, encima hay que callarse y tener mucho cuidado con
lo que se dice, parece que todo eso es sagrado y en cambio la iglesia
es un cáncer:
A nadie se le puede ocurrir pedir que partidos políticos y sindicatos
renuncien a sus enormes ventajas fiscales.
A nadie se le ocurre pedir que paguen el IBI las mezquitas o templos
budistas o de otras religiones, ellos sí son un apoyo grande y
beneficioso para España.
Nadie clama por el pago del IBI de embajadas o colegios, o grandes palacios.
Ni exige que paguen el IBI el ejército o las comisarías, las
estaciones de RENFE o las cárceles.
No. La única sanguijuela es la iglesia.
Yo quiero exponer cómo mi parroquia de S. José de Linares está
chupándole la sangre a España, se está aprovechando de los pobres y
está siendo un obstáculo para el progreso y, por culpa de ella, que
está chupando la sangre a la ciudad, no puede salir adelante el
ayuntamiento:
Efectivamente, esta crisis está generando una gran pobreza, pero ¿es
la iglesia la culpable de las 160 familias que la comunidad cristiana
de S. José atiende mensualmente y busca alimentos por todas partes
para ayudarlas a que se sigan manteniendo en estos momentos de
dificultad? ¿También son culpables los cristianos de S. José que van
cada domingo a misa, se rascan su bolsillo para ayudar a aquellos que
les cortan la luz, el agua o no pueden pagar la hipoteca y les quitan
el piso…? Y la misma cosa que hace la parroquia de S. José es lo que
hacen todas las de Linares, de la provincia y de toda España.
Estoy esperando al tipo que me decía que no pusiera la “X” a la
iglesia para que me diga dónde envío a los pobres, o que me den
respuesta los que dicen que la iglesia es una “sanguijuela”, y me
indiquen dónde se defiende a los pobres y no admiten que me los manden
a la fila de los jueves en la puerta de caritas, porque a los
organismos oficiales ya no les queda presupuesto… pero a nuestra
comunidad jamás le han dado un presupuesto para que los atienda, sino
que responde de ellos por la caridad fraterna que no puede soportar
que un hermano lo echen a la calle o se quede sin comer.
¿Qué están haciendo por todos estos pobres los partidos políticos, los
sindicatos, las embajadas, los propietarios de los grandes palacios,
las mezquitas…?
¿Qué están haciendo por ellos los ayuntamientos? Porque aquí vienen
enviados por el ayuntamiento para que les echemos una mano, ya que
ellos –según dicen- “no tienen presupuesto”. ¿Y la iglesia de dónde lo
saca? ¿Por qué no los envían a los sindicatos o a los partidos
políticos, a las mezquitas o sinagogas, a las embajadas o delegaciones
diplomáticas?.
No. Los envían a las parroquias.
En nuestra parroquia se atiende constantemente a gente que llega
desamparada y perdida, sin saber a dónde echar mano. Como he indicado
antes, cada jueves vienen aquí unas 30 familias para recibir su comida
y poder salir así adelante; al mes son más de 100 familias las que
apoya la parroquia. Sin embargo, ya ven la solución de estos
defensores de los pobres: “Que la parroquia pague un impuesto” por el
espacio en el que almacenamos esos alimentos, por el espacio donde
vienen cada tarde cerca de 100 niños para dar la catequesis y aprenden
a ser personas de respeto, obedientes a sus padres, y a un orden
ciudadano y a como relacionarse como amigos y como hermanos… pero
-según ellos- lo mejor es que expropien todo este espacio y se lo den
a… ¿ a quién se lo damos ?
Estas monjitas de nuestra parroquia –a quienes ellos critican- en cuya
casa han pasado ya más de 50 muchachas que hubieran ido a parar a la
prostitución, hubieran abortado a sus bebés, y, alguna de ellas, con
toda seguridad, hubiera muerto y tuvieron la suerte de encontrarse una
comunidad de hermanas que las acogieron, les dieron albergue, las
alimentaron con su sueldo - porque ellas comen de su trabajo-, les
abrieron su casa, las prepararon para la vida, les buscaron un puesto
de trabajo y hoy se sienten personas con toda su dignidad y viven
entre nosotros. A esas monjitas y a todos los voluntarios de la
comunidad cristiana que trabajan con ellas, que paguen ellos los
efectos del robo de todos los ladrones que se están engordando con el
dinero de los pobres, que arreglen el problema quitándole las
propiedades y obligándoles a que
paguen impuestos por lo que ponen al servicio de los pobres.
¡¡ Sí señor, así se defiende la justicia y a los pobres!!
Esas
monjitas que abrieron su casa y crearon un espacio para que los
jóvenes se sientan apoyados a todos los niveles, que ofrecen un
espacio de trabajo y disciplina, que no encuentran en otros sitios y,
gracias a ellas más de 100 jóvenes han podido superar la dificultad de
un momento de conflicto en sus vidas y hoy siguen sus estudios gracias
a la ayuda incondicional y desinteresada, que ellas les prestan,
invitando a que gente valiosa cristiana dé gratuitamente lo mejor que
tiene para ayudar a los jóvenes y ahí en esa casa, en la
que
viven 4 monjas, han creado un espacio de apoyo a la juventud, sin
presupuestos, sin sueldos, sin intereses de ningún tipo, sin
subvenciones del estado… ahí trabajan licenciados en idiomas, doctores
en ciencias, ingenieros, licenciados en derecho ayudando a los
jóvenes… ¡qué sanguijuelas más extrañas! ¡¡Que paguen y se les quite
todo eso que tienen puesto al servicio desinteresadamente!!.
Yo estoy esperando que los que no son considerados “carga” para el
gobierno, los luchadores por la justicia y la igualdad, los que sueñan
con un país donde todos vivan con dignidad, donde se respeten los
derechos de todos los humanos: los partidos políticos, los
politiqueros y enchufados, y los sindicatos, ¡¡tan solidarios todos
ellos y tan preocupados por los pobres!!, ¿Cuándo van a renunciar a
alguno de sus privilegios? ¿Cuándo van a pedir que paguen el IBI las
embajadas de USA, Rusia, Cuba o China? ¿Nadie exigirá impuestos a las
mezquitas? ¿Y a RENFE? ¿Y a la duquesa de Alba?.
Pues no, que pague la Iglesia, que es la única que estorba.
Pues mientras llega ese momento en que hagan todo eso, pásate todas
las noches por la parroquia de S. Agustín y verás cómo la iglesia
chupa la sangre a los pobres; pásate por cualquier parroquia de
Linares y verás el daño tan tremendo que está haciendo a la sociedad;
acércate a las cofradías, que tanto critican, y verás que hacen muchas
más cosas que sacar de paseo las imágenes, pero de eso nadie habla…
Después comprueba si todo eso es la causa de la crisis que padecemos y
si quitando de en medio lo que hace la iglesia se va a arreglar el
`problema que tenemos. Date una vuelta y verás la ayuda tan grande que
está recibiendo la iglesia de los organismos oficiales y verás que si
se dejara de ayudar a la iglesia, -como sostienen estos defensores de
los pobres- todos los problemas de la crisis estarían
resueltos.
Resulta divertido: Estos charlatanes que presumen de progres con un
lenguaje trasnochado, se sienten actuales diciendo: “Iglesia, paguen
ustedes el IBI, que hay que salir de la crisis y, de paso, atiéndanme
a estas familias, que me he quedado sin presupuesto”. Yo creo que
serían más exactos y honrados si dijeran la verdad: “No nos quedaremos
tranquilos hasta habernos chupado por completo la sangre del pueblo”.